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¡Qué Problema!, Seguimos Optimistas
Siempre hay dos formas de ver un vaso a la mitad. O medio lleno o medio vacío. El ministro de economía y finanzas del Perú, Luis Carranza, acaba de anunciar que el Perú, según los pronósticos del ministerio, crecerá 2,5% en este año. Optimistamente a inicios de año el ministro Carranza predijo que el Perú crecería 5% pero la realidad lo ha obligado a reducir sus pronósticos, lo cual les ha sonado casi como un triunfo a varios políticos y economistas que ahora le pueden decir al ministro “te lo dije, yo tenía razón”.
Sin embargo, al mirar el vaso tiendo nuevamente a verlo medio lleno. Siendo la peor crisis mundial de los últimos cien años lo lógico era que el mundo se viniera abajo y arrastrara a una economía como la peruana que, para efectos prácticos, es un país minúsculo con una economía minúscula, por ende, era obvio que a pesar de los esfuerzos denodados de un ministro y todo el Estado para impedir que la crisis afectara el país terminará afectándolo. También era obvio que las autoridades trataran de infundir confianza y parecer optimistas aunque la realidad les destruyera el argumento. Pero lo más obvio es que, dada la proverbial incapacidad de los políticos para resolver las cosas y siendo los apristas los más incapaces de todos, el Perú terminaría afectándose de todas maneras por la bendita crisis. Por ello es que en este contexto y con estos actores ya se podría catalogar de milagro que el Perú siga adelante con un crecimiento aunque sea minúsculo.
No le concedemos la verdad mucho mérito, ya saben ustedes, a los políticos y la burocracia. Sin embargo, aun así démosle el beneficio de la duda al creerles que cumplirán (aunque sea con la mitad) de los ofrecimientos de obras de infraestructura que construirán para paliar los efectos de la crisis y dotar al país de lo que necesita. El anuncio del gobierno de que se inaugurarán obras por 5 400 millones de dólares puede ser electorero pero si al menos cumplen con hacerlas el país gana igual.
Otra señal que confirma el optimismo que sentimos es este índice de confianza que acaba de publicar el Instituto de Investigación Económica de la Universidad de Munich y el Instituto Brasileño de Economía en que catalogan al Perú como el país que tiene el mejor clima para desarrollar negocios en todo Latinoamérica. Si le hemos ganado a Brasil y Chile es realmente para pensar que no estamos tan mal como creemos los que vivimos aquí adentro.
Creemos que el mérito de este desempeño es de los peruanos de a pie, de los empresarios, de los trabajadores, de los campesinos que día a día siguen trabajando sin desmayo para seguir creciendo, para seguir avanzando. Los peruanos nos hemos despercudido de la modorra en que andábamos, liberado de las trabas mentales que nos hacían unos perdedores. Sentimos que ahora sí se puede y hay un renovado espíritu de aprovechar todas las oportunidades que se aparecen. Un ejemplo de lo que decimos es la diversidad de productos que hoy se exportan en el Perú y la audacia de grandes y pequeños empresarios que no dudan en salir a conquistar el mundo con sus mercados. Que hayan grupos empresariales que compran minas o fábricas fuera de nuestras fronteras es tan estimulante como las franquicias de pollo a la brasa y otras expresiones de nuestra cocina chola que las nuevas “trasnacionales” de la gastronomía peruana comienzan a multiplicar con locales propios y ajenos en todo el mundo.
Así que ni modo, disculpen la falta de pesimismo y permítannos seguir adelante con la cantaleta: ¡Somos optimistas y qué!







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