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¿Quién Fue Sir John Montagnu?

 

John Montagu, 4to. Conde de Sandwich, por Joseph Highmore. Foto cortesía de Helvia Cesario, Argentina

Simple, Sir John Montagnu (1718-1792) fue el cuarto Conde de Sandwich y autodenominado inventor del sándwich, combinación de pan abajo, cualquier cosa comestible en medio y pan arriba.

Si bien hoy en día uno puede encontrar las versiones del invento y el inventor en Internet, lo cierto es que hace 30 años la encontré en una edición de Selecciones que teníamos en casa. Ahí se relataba con cierto humor cómo este conde tuvo que resolver el almuerzo campestre del rey y sus compañeros de cacería de manera creativa y así se le ocurrió lo que para nosotros hoy en día es simple y rápido, un sánguche. Las versiones modernas de la historia son menos heroicas pues afirman que en realidad el inventor del manjar fue el mayordomo del conde, quien preocupado porque su amo llevaba 24 horas jugando cartas sin probar bocado, se le ocurrió llevarle a la mesa de juego un poco de carne metida en un trozo de pan. Los compañeros de juego, adictos también, se fascinaron con la idea de acompañar al conde a comer sin dejar sus cartas y ¡listo! había nacido una nueva cultura de comer: el fast food delivery.

Al margen de cómo fuera el cuento, lo cierto es que el invento cambió para siempre la forma de comer de la humanidad. Ya sea como una comida fácilmente transportable o como una exquisitez de salón, el sánguche es parte de nuestras vidas. La imaginación ha llevado al mundo a desarrollar una amplia variedad de emparedados o bocadillos para todos los gustos y sabores. Siendo imposible hacer un inventario solo quisiera compartir tres tipos que despiertan recuerdos y momentos que puede servirles a ustedes para alguna ocasión.

El Desayuno de Pobre

Mi padre siempre ha sido un gran cocinero, habilidad que yo no he heredado pero sí disfrutado. Uno de sus principales argumentos era el desayuno de pobre que no era otra cosa más que hacer un delicioso encebollado o guiso de cebolla bien aderezado con vinagre, sal, pimienta, comino y cocinado con fuego alto para darle el sabor de aceite quemado, eso que llaman fambleado. No tienen idea lo rico que quedaba a las seis o siete de la mañana, harta cebolla dentro de un pan recién horneado con café al costado.

El Almuerzo de Viaje

Un poco más refinado era el almuerzo de viaje que por lo fácil y simple podía prepararse rápido. Compre usted un baguette completo, de esos que miden un metro y ábralo por la mitad a lo largo, unte mantequilla al gusto y sin titubear agregue harto jamón y queso. Cierre y embolse, póngalo en la mochila y camine. Cuando tenga hambre, esté donde esté, siéntese a la vera del camino y verá como llena el vacío que pueda tener en el estómago.

La Especialidad de la Casa

En mis años universitarios aprendí esta receta que me quedó grabada para toda la vida. Los triples de palta, tomate y huevo. Lo que parece un sánguche común puede adquirir niveles insospechados de sabrosura si se sigue la receta con mucho cuidado. Hay varios secretos que hoy compartimos y debiera tenerlos en mente si la perfección quiere lograr.

Para comenzar, tome tres tajadas de pan de molde. Dependerá de su conciencia y pudor si escogerá el tradicional blanco (para los que no andan con timideces), el integral (para los que aún les queda algo de pudor) y el “light” (para decir que al menos lo intentaron). Unte una cara de una de las rebanadas con mayonesa. La mayonesa, aquí el primer truco, sirve no sólo para dar sabor sino para “pegar” los ingredientes, de manera tal que a la hora de comer el triple no se despanzurre. Sobre esa rebanada con mayonesa ponga el tomate primero y la palta encima del tomate. Nunca al revés pues, aquí va el segundo truco, la palta es la que debe recibir la sal para que tenga sabor. Después, cierre este “piso” con la segunda rebanada de pan, previamente untada con mayonesa. Unte nuevamente con mayonesa la cara exterior de la rebanada que quedó arriba para que sobre ella ponga un huevo duro (uno completo) previamente cortado en rodajas. Agregue sal al gusto y cúbralo con la tercera rebanada de pan también con mayonesa. Al final, gigantesco sánguche quedará listo para comer, para lo cual es mejor darle un corte en diagonal y comenzar a comer por las puntas.

Si sigue la receta al pie de la letra le recomendamos que prepare varios pues no faltarán aquellos inapetentes que al verlo comer dirán “uy que rico, yo también quiero”.

 
 
 

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