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Insurgencia de la Buena

 

Hasta ahora al parecer el H1N1 con lo único que está arrasando es con los titulares de los medios de comunicación pues lo que nos preguntamos los ignorantes en este tema (que al parecer somos más del 90% de la población) es cómo un virus que no ha logrado infectar a más de 1000 personas en el mundo constituye una amenaza para una población de seis mil millones de personas. Sin embargo, el pánico desatado en el mundo por el tema ha llevado a extremos lamentables y ridículos por todos lados. Por ejemplo, en nuestro país se cancelaron los vuelos desde y hacia México (donde habiéndose desatado la “brutal epidemia” no tienen más de 70 muertos siendo una población de más de 100 millones) lo cual ha sido tomado por los mexicanos prácticamente como una mentada de madre (perdón por la expresión) pues le hemos agregado al problema que tienen el dolor de la humillación al sentirse unos apestados.

Felizmente APOTUR se prepara para lanzar una ofensiva turística (que bien podría considerarse diplomática y de reconcialición) para convencer a los mexicanos que nadie se les corre en el Perú y que los esperamos con los brazos abiertos. Obviamente, ya que el virus anda por ahí, no está demás tomar precauciones e ignorar el asunto para no exponerse innecesariamente ante la supuesta amenaza mundial. En ese sentido, felicitamos al personal del Ministerio de Salud que están recibiendo en la puerta del avión a todos los pasajeros que llegan al Perú con una amplia sonrisa detrás de su tapabocas asegurándose que nadie baje medio moribundo por el dichoso catarro. Qué diferencia con la desagradable bienvenida que nos endilgan los holandeses cuando al abrirse la puerta del avión en Amsterdam uno se encuentra con 6 perros antidrogas y un ejército de policías para registrar si los “sudacas” estamos llevando droga o algo parecido. Francamente después de eso las frases I Am y “bienvenido a Amsterdam” resulta poco menos que una burla, pero en fin, así nos tratan.

En cuanto a la política local nuevamente el gobierno es puesto en jaque por un grupo de revoltosos al mando de un autodenominado líder regional, quien es financiado a su vez por grupos ya conocidos e identificados que buscan medir fuerzas con el gobierno. Es inaudito y ridículo que un Estado entero que debe velar por la Nación en su conjunto tenga que ceder posiciones y hacer concesiones porque 200 individuos se paran con pintura de guerra en una carretera o peor aun que otros 200 se instalen con sus carpas en la plaza de armas pidiendo una estabilidad laboral y prebendas anacrónicas para un país que dice manejarse dentro de una economía libre de mercado. Es indignante que un gobierno tenga el descaro de fijarse sólo en aquellos que se quejan con piedras y palos sabiendo que los demás habitantes no lo haremos porque creemos aun en un estado de derecho. Es indignante que un gobierno no actúe con firmeza para mantener la paz social y la tranquilidad porque sus réditos políticos pueden verse afectados. Y es indignante comprobar que nuestras autoridades terminan siendo un conjunto de timoratos que dan vueltas sobre sí mismos sin saber cómo actuar. Ya es hora que las palabras alambicadas y conciliatorias de nuestro primer ministro vayan acompañadas de una acción firme y clara de los fiscales y fuerzas del orden.

¿Por qué ser tan duros con el gobierno y no con los revoltosos que se quejan? Porque éstos últimos sólo son los peones dentro del juego de ajedrez que es la política. Hay que entender que estos grupúsculos de gente tienen sus intereses propios, locales  y menudos pero que son muy bien aprovechados para arrinconar al gobierno y que así torres, alfiles y caballos avancen. Todas estas revueltas tienen un objetivo mayor que el simple reclamo que es el desestabilizar al gobierno para lograr tomar el poder ya sea por los votos o por la fuerza según vean la oportunidad.

Nuestro país libró una guerra cruenta contra enemigos despiadados como fueron Sendero Luminoso y el MRTA. Los peruanos tuvimos que organizarnos para defendernos y al mismo tiempo apoyar a nuestro Estado y nuestras fuerzas del orden para vencer al enemigo. Así como le reclamamos al gobierno su falta de acción también la sociedad civil debiera considerar organizarse para enfrentar con la razón y el derecho a estos manifestantes y decirles con firmeza que NO vamos a tolerar sus desmanes y sus abusos. Que entiendan que no podrán actuar impunemente por que no se los permitiremos. Nuestras autoridades tienen que saber que no estamos de acuerdo con la debilidad que muestra pero que al mismo tiempo tienen nuestro respaldo para actuar… y que estaremos con ellas cuando actúen. Ya lo tuvimos que hacer antes, habrá que hacerlo nuevamente.

 
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Con 20 años recorriendo el Perú, Luis Castañeda Luna, Luchín, ha desarrollado una intensa gestión empresarial y profesional. Autor de diferentes publicaciones y con amplia experiencia en prensa, es un comunicador nato. Hoy en día sus actividades empresariales abarcan los sectores turístico, cultural e inmobiliario. (más información en www.luchin.pe)

 
 

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