Trenes Para El Turismo
El proyecto de la nueva ley de turismo declara en su artículo 1 al turismo “de Interés Nacional” y su tratamiento como política prioritaria del Estado para el desarrollo del país. Por lo tanto, según este texto, “los ministerios y entidades públicas encargados de desarrollar infraestructura… deberán considerar en sus planes, presupuestos, programas, proyectos y acciones los requerimientos del sector turismo, formulados por el Ente Rector de esta actividad”, léase el Ministerio de Turismo y Comercio Exterior. ¡Tremendo poder para la ministra!
Si se lograra aprobar este texto significaría que el MINCETUR podría pasar a dirigir el plan anticrisis pues la cantidad de infraestructura que se requiere para articular el turismo en el Perú es enorme y en muchos casos urgentes. Ya hemos propuesto sucesivas veces en esta columna diversas obras que consideramos imprescindibles y prioritarias como la carretera a Kuélap, los aeródromos de Chachapoyas y Quillabamba, carreteras transversales como Canta-La
Viuda, Cajamarca o el tramo Cañahui-Chivay. Sin embargo, cómo dejar de comentar la reciente discusión acerca del desarrollo ferroviario en nuestro país, que por lo demás ocupa el penúltimo lugar en Latinoamérica antes de Ecuador (Bolivia ni siquiera figura). La incidencia de contar con un sistema de trenes eficiente traería al turismo peruano enormes ventajas al facilitar las conexiones que hoy deben hacerse por tierra con la lentitud y riesgo del caso. Por ende, por qué no proponerle a la ministra que utilice su nuevo poder en algunos rieles que faciliten el turismo en el país.
Embarcarse en una línea férrea que una toda la costa peruana, de Tumbes a Tacna, facilitaría y aceleraría, qué duda cabe, el traslado

de los ciudadanos de un lugar a otro en una región relativamente plana. Al desquite de esta inversión habría que agregarle ciertos tramos que para el turismo son críticos en este momento para desarrollar el enorme potencial que tiene el turismo en algunas localidades. Pongamos ejemplos concretos:
- Tramo Lima-Pisco-Ica-Nasca: dada la cercanía a Lima, el desarrollo de la región Ica con su gran cantidad de atractivos turísticos (cuyo emblema es las líneas de Nasca) depende fundamentalmente de tránsito por la carretera Panamericana (una carretera que debe convertirse forzosamente en autopista, dicho sea de paso) por ello, el tener al tren como alternativa permitirá a los turistas (en el caso de Ica los turistas nacionales representan la mayoría de su mercado) desplazarse más rápidamente, más seguros y eventualmente más barato.
- Tramo Nasca-Arequipa: este tramo siempre es un dilema porque no está adecuadamente interconectado con buses de frecuencias regulares, cosa que el tren, por definición, sí haría, permitiendo que se extienda el itinerario del turista hasta la ciudad de Arequipa, ahorrándose el regreso a Lima y el pasaje de avión Lima – Arequipa.
- Tramo Tumbes-Punta Sal-Máncora: no existen vuelos directos a estos dos balnearios de gran éxito en el país. Por ello los visitantes deben soportar viajes largos por carretera contratando a choferes de taxi lo que le da una sensación de inseguridad inevitable. En cambio, un tren estable y puntual que traslade a los pasajeros desde el aeropuerto a la playa escogida permitiría enlazar adecuadamente estos destinos, formalizando este traslado y todo ello en conjunto desarrollaría aún más estos balnearios.
- Tramo Trujillo-Chiclayo: tramo corto que uniría las dos ciudades más importantes del norte peruano en el sentido arqueológico y por ende permanentemente visitadas por el peruano y el extranjero.
Prácticamente todas las rutas de tren colaborarían con este propósito de facilitar e turismo pero hemos querido mencionar las que, a nuestro juicio, son las más importantes para explicar la necesidad de realizar cuanto antes esta obra aprovechando los nuevos poderes de la ministra.






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