Ganar o Perder, He Ahí el Dilema del 10 de Abril
La verdadera batalla es lograr que PPK esté en la segunda vuelta pues es obvio que habrá segunda vuelta y que en segunda vuelta el antivoto que tiene Humala es mayor que el de todos los demás y en cambio PPK es, junto con Castañeda, quien menos antivoto tiene. Por ende, lo lógico (y el gran problema es que al menos en el Perú las elecciones no son lógicas) es que PPK le gane a Humala por amplio margen (creo que es DATUM quien ya le da a PPK una diferencia de 5% contra Humala en segunda vuelta ). Me parece casi imposible que PPK perdiera contra Humala cuando en el 2006 tuvimos que aguantarnos la ganas de vomitar mientras votábamos por Alan para que no saliera Humala. Y claro, es “menos difícil” votar por PPK que votar por Alan ¡es insultar a PPK comparlo con Alan! Cómo vas a comparar al sinvergüenza de Alan con un hombre decente y capaz como PPK.
Entiendo que los comités de campaña quieran ir a una segunda vuelta contra Humala pues supuestamente es al que más fácil se le puede vencer y, por ende, la presidencia estaría, por decirlo así, asegurada. Sin embargo, sigo pensando que el riesgo es muy alto. En nuestro país aun los niveles de resentimiento, exclusión y pobreza son muy altos como para hacer posible que la población vote por el salto al abismo que por continuar con el modelo exitoso que aun no los beneficia. A ello agrégale el dinero que Chávez pueda aportar y tendrás a un contendor peligrosísimo al frente. Humala es el único que puede destruir todo lo avanzado en el Perú. Un Perú que por primera vez en nuestras vidas, la tuya y la mía, nuestra generación, representa la posibilidad de vivir en un país de primer mundo en donde podamos vivir tranquilos y ser felices. Esa es la responsabilidad de PPK. Tiene que ganarle a Humala porque sino todo se habrá perdido, 20 años de esfuerzo reducidos a nada.
Con esta reflexión no pretendo decir tampoco que si sale PPK estamos salvados y habremos llegado a la otra orilla. La cuesta que tenemos que trepar aun es muy empinada y agreste. Quien nos gobierne en los próximos diez años tendrá que erradicar los problemas de narcotráfico y delincuencia para que no nos convirtamos en Colombia o México a la vez de reducir la pobreza e incluir a toda la población. Ello significará una descomunal inversión en infraestructura que integre a todo el país y le dé calidad de vida a todos sus habitantes. Por primera vez en nuestra historia tenemos el dinero para hacerlo. Lo que necesitamos es a las personas capaces de hacerlo. ¿PPK es capaz de hacerlo y dirigirlo? No me cabe la menor duda.
La desconfianza extrema que tengo contra Humala, rayana en la paranoia, suele ser común en la política. Hay políticos que son capaces de despertar los peores sentimientos en las personas como la ira, el asco o el odio. Hay gente que “detesta al cholo” o “no soporta a la china”. MVLL es un buen ejemplo de cómo un líder de opinión puede expresar impunemente su resentimiento a través de los medios sin que nadie se lo objete. Mi paranoica animadversión por Humala es porque simplemente ofrece hacer TODO LO QUE YA HICIMOS MAL EN ESTE PAÍS. El propone estatizar todo (Velazco y Alan lo intentaron y salió mal). Quiere encerrarse como país (nacionalismo) cuando el mundo se globaliza. Quiere regresar a la constitución (la del 79) que fue la que nos hundió. Limitar la libertad de expresión (que mal que bien permite que el poder no haga lo que quiera). Es aliado de un presidente que está hundiendo a su país (mientras toda Latinoamérica crece Venezuela es el único país que decrece además de vivir con inflación desbocada, violencia, escasez, corrupción, etc). Es decir, todo lo que Humala propone ¡ya lo hemos hecho en el Perú… y todo fracasó! ¿Es posible que los peruanos no nos demos cuenta de esto? ¿No es obvio?
No, no es obvio, porque aun quedan un grueso número de peruanos que quisiera patear el tablero y desquitarse echándole a perder todo su juego a quienes tienen algo porque justamente ellos no tienen nada. Pero hay índices preocupantes que han cambiado. En las elecciones del 2006 teníamos un 46% de pobreza en el Perú y Ollanta Humala ganó la primera vuelta con 30% y la segunda vuelta consiguió 47% de los votos. Hoy en día, a una semana de las elecciones, bordea el 27% en un país que tiene 34% viviendo en la pobreza. Cifras más, cifras menos, el caso es que Humala sigue convocando a 1 de cada 4 peruanos, aun cuando éstos sean menos pobres. Aun cuando haya menos pobres y más clase media, el sentido de exclusión que alberga el sentimiento de revancha sigue ahí latente. Ahí está presente, irritantemente presente, diciéndonos que en el Perú aun hay quienes quieren destruir todo sólo por tomarse la revancha. Y ahí está Ollanta Humala disfrazado de Robin Hood queriéndole quitarles a los ricos (sus empresas, sus inversiones, sus TLC’s, sus segundas casas, sus AFP’s, sus ahorros) para dárselo a los pobres (control de precios, estatizaciones de servicios públicos, pensiones gratuitas, subsidios).
Así que este 10 de abril nos volvemos a jugar a una sola carta todo el destino del Perú. El destino de un país que sus propios habitantes parecieran no recordar todo lo que ha costado llegar a este punto, en que por primera vez en nuestra historia tenemos la oportunidad de llegar a ser un país del primer mundo. No recuerdan (o estaban muy niños para recordar) que hemos tenido que vencer al terrorismo, reconstruir una economía devastada, soportar políticos mediocres y corruptos. PPK es capaz de continuar ascendiendo por la ruta del éxito. Humala sigue empeñado en destruir todo de nuevo. Velazco estaría feliz.






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