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El (Costoso) Lado Positivo del Cierre de MAPI

 

Hablemos claro: el cierre de Machu Picchu está generando la pérdida de millones de dólares y miles de puestos de trabajo pero al menos ha servido para poner al turismo en el centro del debate nacional: la prensa nos dedica tiempo y espacio, la opinión pública sigue con atención los acontecimientos y el presidente de la república se ha referido al turismo en los últimos 15 días más que en todo el tiempo que lleva gobernándonos.

El país ha tomado conciencia de que este grupo de “gente divertida que hace negocios divertidos” no es gente frívola como se pensaba sino que es gente seria que invierte dinero y genera trabajo. La paralización del turismo está afectando a toda la economía por su efecto multiplicador y horizontal. En Cusco las mujeres del mercado que colocaban sus costales de naranjas en los hoteles ahora no tienen a quien venderle pues no hay desayunos que preparar para turistas que no están. Las autoridades tributarias y los agentes financieros ya acusaron el golpe pues las empresas no están pagando tributos ni contribuciones y se ha tenido que dar una norma para aplazar los protestos en las regiones de Cusco y Apurímac, las más afectadas. Así que ahora el problema ya no es de los operadores “que se la llevan toda”. Ahora el problema es de todos, tanto del ciudadano de a pie como del Estado.

El turismo es la actividad más barata para crear nuevos puestos de trabajo y, gracias al hecho de que es imposible extraer los atractivos turísticos de sus regiones de origen para llevárselos a Lima, es también una actividad descentralizada por naturaleza. El ansia de cualquier alcalde y sus vecinos es ver su pueblo lleno de turistas gastando sus dólares en sus pueblos. Pero ese anhelo hasta ahora no se cumple porque los turistas no llegan. ¿Por qué tendrían que ir a un lugar sin servicios, por caminos imposibles, pasando mil y un peripecias para ver un lugar bonito pero nada más? Los peruanos nos repetimos permanentemente que tenemos un país excepcional, con miles de atractivos turísticos y sumamente hospitalario, entonces, ¿por qué no vienen los “gringos”?.

La respuesta está en la diferencia que existe entre un recurso turístico y un atractivo turístico. Kuélap, por ejemplo, es un recurso turístico porque es una imponente ciudadela prehispana pero resultará invendible mientras pretendamos someter a los turistas a ocho horas de viaje por carretera más dos horas de trocha para llegar a un lugar sin servicios básicos, totalmente descuidado, con guías improvisados y sin ninguna actividad de esparcimiento adicional. Kuélap no es un atractivo turístico aún. Suena horrible y cruel pero es la verdad. Es la impresión que le queda a quien lo visita.

El cierre de Machu Picchu ha hecho que el país tome conciencia del peso que tiene el turismo en su economía y su imagen. Ahora debiera servir como estímulo para convertir nuestros recursos en atractivos de verdad y lograr así el desarrollo del país en su conjunto. ¿El turismo puede ser el motor de la economía nacional? Sí. ¿Podemos recibir 20 millones de turistas? Sí. ¿Qué se requiere? Que el Estado provea de promoción, seguridad e infraestructura mientras empresarios y emprendedores nos destetemos de Machu Picchu e invirtamos en el resto del país.

 

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Con 20 años recorriendo el Perú, Luis Castañeda Luna, Luchín, ha desarrollado una intensa gestión empresarial y profesional. Autor de diferentes publicaciones y con amplia experiencia en prensa, es un comunicador nato. Hoy en día sus actividades empresariales abarcan los sectores turístico, cultural e inmobiliario. (más información en www.luchin.pe)

 
 

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