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Viajes por Carretera… con Hijos

 

Los viajes por carretera, en un país de tan difícil geografía como el nuestro, es la forma en que las familias puedan viajar todos juntos a lugares únicos con un presupuesto razonable (aunque ahora con las promociones de tarifas áreas y las nuevas rutas es una posibilidad real hacerlo en avión también). Sin embargo, las largas horas de viaje pueden ser un reto para los padres quienes tienen que inventar sin número de formas de que los hijos no se aburran y terminen desquiciándolos, haciendo del viaje un tormento. Se supone que la tecnología ha ido en auxilio de los viajeros pues ahora existen una serie de dispositivos electrónicos que permiten a los pasajeros del vehículo entretenerse durante las tediosas horas del viaje. Así, los DVD’s portátiles, las consolas de juego y cualquier celular puede ser una arma estratégica para todos aquellos ocupantes que no tienen que sostener el volante, el cual con su lista de música preferida puede conducir tranquilo. Total, no va a incomodar a nadie pues toda su familia lleva puestos sus audífonos escuchando cada quien lo que quiere oir.

¿Realmente de eso se trata?

Los viajes por carretera son una oportunidad única y privilegiada para compartir en familia y conocerse aun más. Con todo el ajetreo de la vida moderna y todas las facilidades que existen para entretenerse como que el egoísmo se va instalando en la mente de cada uno para encerrarse dentro de sí mismo y sólo pensar en lo que uno quiere. Por ende, en los viajes, al restringirse el espacio familiar a la cabina del vehículo, todo lo que tenemos y todo lo que somos se acentúa en ese pequeño espacio y no debe dejarse pasar esa oportunidad. Si bien el clásico recurso de nuestros padres era hacernos contar todo lo que veíamos (buses, camiones, vacas, postes, etc.) lo cierto es que existen diversas formas de entretener a los hijos entreteniéndose uno mismo. Por ejemplo, cantar… aunque cante mal.

En lo personal, yo sé que canto muy mal porque no tengo buena voz… pero me sé un montón de polcas criollas de esas divertidas que el Carreta Jorge Pérez, un viejo trovador, cantaba. Aparte de mí, probablemente mis hijos jamás las oirán cantar a nadie más, pero no importa, no es un legado cultural lo que quiero dejarles sino la diversión de cantar con su papá, de divertirse juntos, de enseñarles la letra, de que se burlen todos de mí por mis gallos y reírme de ellos cuando se equivocan en la confusa letra que tienen a veces las letras de estas canciones.

Uno de los derechos básicos que tiene la familia es a gozar de su intimidad. No es necesario cantar con la gracias de un tenor, ni estamos ante un público al que tengamos que impresionar. No, estamos con nuestros hijos y nuestra pareja por lo que podamos ser cómo somos y cantar desafinado con las burlas incluidas. Recuerde, en esa canción puede estar la llave para comenzar a conversar de todo.

Por ello no le tenga miedo a la reacción de sus hijos. Si patalea, se tira al suelo y amenaza con ser el sujeto más desdichados del planeta por no tener sus juegos o su película, respire hondo y siga con su plan que estamos seguros que todos los miembros de la familia lo disfrutarán.

Hay otras formas de comunicarse con nuestros hijos menores para fomentar el diálogo con ellos y así, poco descubrir la magia de pasar (vivir) momentos juntos. Así que anímese

¡Nos vemos en la Ruta!

 

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About the author

Con 20 años recorriendo el Perú, Luis Castañeda Luna, Luchín, ha desarrollado una intensa gestión empresarial y profesional. Autor de diferentes publicaciones y con amplia experiencia en prensa, es un comunicador nato. Hoy en día sus actividades empresariales abarcan los sectores turístico, cultural e inmobiliario. (más información en www.luchin.pe)

 
 

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